Inteligencia emocional

Las dificultades para nombrar lo que sentimos, identificarlo en nuestro cuerpo, aceptar las sensaciones agradables o desagradables que surgen de las emociones, causa grandes niveles de malestar, además de las dificultades para regular esa gran fuerza que proviene de ellas. A través de técnicas muy sencillas y ejercicios prácticos podemos aprender este primer escalón para avanzar y manejar mejor nuestras emociones. Tristeza, alegría, sorpresa, miedo, rabia, son emociones básicas que nos trasmiten un mensaje y hemos de aprender a identificar. Culpa, vergüenza, orgullo, son emociones sociales que se construyen mediante la cultura y que pueden impedir a la persona sentirse equilibrado. En concreto la culpa es una de las emociones que generalmente más observo en las personas que generan un gran malestar ya que llevan al automachaque, ceder a chantajes emocionales, incluso a pensamientos suicidas. Por suerte, también es modificable y debido a su alta incidencia está bien estudiada su modo de gestionarla adecuadamente y sustituirla por una responsabilidad adecuada y saludable.
Expresar adecuadamente lo que sentimos es algo que puede resultar dificultoso si no lo hemos observado en nuestro entorno, afortunadamente se puede entrenar ya que no comunicar lo que sentimos genera muchos problemas tanto para la propia persona que puede experimentar el efecto olla a presión como el entorno, causando problemas en nuestras relaciones con los demás.

La empatía, saber identificar las emociones en los otros, todo un don con el que uno puede ser realmente compasivo con los demás o sentirse totalmente perdido en los mensajes de las otras personas si le cuesta saber qué está sintiendo el otro y que me quiere comunicar. Puesto que hay señales que podemos aprender a identificar en el lenguaje verbal y no verbal del otro, de nuevo es una capacidad entrenable.

La regulación emocional se ha mostrado en numerosos estudios a lo largo de décadas como una de las variables claves para la salud mental y emocional. Las capacidades anteriores son necesarias para llegar a esta, si no se lo que siento no lo puedo gestionar. El camino del centro es el adecuado, ni dejar salir mi emoción de manera desmesurada sin filtro, no censurarla y reprimirla, un punto intermedio que se logra por ejemplo viendo el origen de las emociones que más cuesta regular y reprocesándolo, cambiando nuestro diálogo interno, técnicas conductuales como el tiempo fuera o ejercitando el cerebro con mindfulness.

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