Ordena tu mente: las voces internas

LAS VOCES INTERNAS

¿Alguna vez te has preguntado por qué piensas lo que piensas? Si nos detenemos a observar nuestra mente podemos ver que hay como diferentes personajes que mantienen conversaciones, que nos hablan. No se trata de las voces ajenas y punitivas que suponen las alucinaciones, son procesos naturales que nos ocurre por los mensajes que hemos recibido desde pequeños.

Al nacer, nuestra mente es como un recipiente de agua pura y transparente. A lo largo de los años, y con la educación cultural y familiar, vamos interiorizando mensajes. Estos mensajes son como microchips que constituyen nuestro lenguaje interno, como las carpetas del ordenador pero en nuestro cerebro. Todo esto va llenando de colores y formas ese agua transparente, unos mensajes son más coloridos y otros son más oscuros.

Desde pequeños lo que nos dicen desde fuera condiciona nuestra manera de pensar: “ten cuidado con los desconocidos” “no salgas sol@ de noche” “no bebas mucho” “solo puedes confiar en la familia” “abrígate que no te resfríes” “no toques eso” “no te saltes que te caerás” “qué carácter tienes” “no hay quién te aguante” “eres muy torpe” “no llores” “eso no es nada”…TODOS ESTOS MENSAJES DE FUERA SE TRADUCEN EN VOCES, PERSONAJES INTERNOS, PENSAMIENTOS, NUESTRO LENGUAJE INTERNO. De adulto parece como si tu madre, tu padre o tu hermano te hablara! Ya no tienen que estar ahí, ahora eres tú el que te dices a ti mismo “ordena esto” “ten cuidado” “no hagas…” “eres…”.

Entonces nos encontramos de adultos respondiendo como niños ante un conflicto con la pareja, con el jefe, nos culpamos de cosas que sabemos que no nos corresponden, nos castigamos si no hacemos lo que “tenemos que hacer”, nos rechazamos a nosotros mismos, escondemos partes de nosotros, aparecen imágenes en nuestra mente que no deseamos, etc. Total, que no nos dejamos ser auténticos, estamos influenciados por toda esa carga cultural y social.

En psicoterapia existe un trabajo precioso con estas partes internas (Seijo, 2019), son como diferentes músicos de una banda que es dirigida por un director de orquesta. Se detectan estas partes, voces internas, por ejemplo: “la niña que no pudo ser” cuando acontecimientos externos hacen que asumamos responsabilidades y roles familiares que no corresponden a un niño; “la niña que no pudo crecer” una niña llena de culpa que no maduró y sigue llorando en nuestro interior o se frustra con facilidad; el “yo rechazado” una parte de mi que no fue aceptada y que se relaciona con la falta de aceptación de mi cuerpo; el “yo escondido”, una parte de mi que dejé de lado y oculto por vergüenza. Todo esto tuvo una función de protección en su momento, cuando surgió, pero ocurre que nos sigue determinando en la edad adulta dificultando nuestra maduración, nuestro afrontamiento adaptativo de la vida cotidiana.

Una vez detectadas esas partes del YO, se trabaja con EMDR para que sea el director central de la orquesta, nuestra parte más madura, la que guié nuestra vida. Se re procesan los recuerdos asociados a estos momentos y se reconstruye un presente con las nuevas creencias ya libres de estas partes más inmaduras o insanas que tod@s en mayor o menor medida tenemos.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

¿Puedo ayudarte?

Si necesitas hacernos alguna consulta, puedes ponerte en contacto conmigo sin ningún compromiso. Estaré encantada de antenderte.

Fecha preferida*
Hora preferida*